La temible cándida

candida

En vez de temible cándida estuve tentado en ponerle a este post “la máldita cándida” porque ha sido para nosotros una batalla permanente, como esas películas de terror donde el monstruo aparece de nuevo una y otra vez.

En muchos niños la cándida o las bacterias están presentes desde antes de iniciar cualquier intervención, en otros no. En nuestro caso se gatilló con el uso de DMSA oral y tengo la impresión que estas re-apariciones tienen que ver con el proceso de quelación, debido a que la movilización de metales facilita que se produzcan brotes de cándida. Por suerte con el tiempo es posible aprender a mantenerla a raya, de eso se trata este post.

Los problemas gastrointestinales de los niños con autismo a la luz de mucha gente no existen o no son especialmente relevantes. Me parece que esa es una visión que no está en lo correcto, en verdad sí existen y se expresan -intensamente- en la conducta de nuestros niños.

De hecho, alguien hasta podría decir que el autismo es una enfermedad intestinal porque, casi invariablemente estos niños, cuando se les hace una endoscopía se les encuentra intestinos inflamados y nódulos linfáticos inflamados, es decir un intestino que está claramente incapacitado de tomar los nutrientes de los alimentos y descomponerlos, los cuales son necesarios para nutrir el cuerpo. Así que, muchos médicos DAN señalan que el intestino es el principal y el primer sistema en ser afectado.

La Doctora McCandless sostiene que el mercurio inyectado en las vacunas tempranas daña los intestinos y deteriora el sistema inmunológico. Así que los dos principales sistemas fisiológicos que son afectados por las toxinas que ellos reciben son los intestinos y el sistema inmunológico. Esto crea un círculo vicioso; se deteriora el sistema inmune y los niños comienzan a tener muchas infecciones. Muchos niños tienen un historial de cuantiosas infecciones de oído en sus primeros meses de vida con muchas, por supuesto, rondas de antibióticos. Los antibióticos son otro factor que daña los intestinos y deteriora el sistema inmune.

El intestino inflamado es susceptible a la invasión por patógenos como los hongos (“yeast” o cándida) y las bacterias (clostridia), y entonces los antibióticos van mas allá inflamando el intestino y matando a las buenas bacterias protectoras, así que se crea un ciclo de lesión al intestino, debilitación inmune, más lesión, y un intestino que no puede absorber apropiadamente los nutrientes, y un sistema inmunológico que no puede mantener al niño bien.

Para mi hija la Cándida se expresa en conductas que llamamos de “payasito”, risas interminables sin motivo aparente, desorden fuera de lo común, aunque lo peor para nosotros es cuando despierta a las 4 de la mañana y no se duerme hasta la noche siguiente. Con el tiempo hemos aprendido a identificar estas conductas, diferenciándolas por ejemplo del aumento de las estereotipias, e incluso hemos anticipado varias veces que esa noche va a despertar.

Otros síntomas que no nos han tocado pero que he conocido son constipación o diarrea, lengua como “mapa”, reflujo, dolor de estomago, manchas o dermatitis en distintas zonas del cuerpo, entre otros.

Por suerte no hemos tenido Clostridia (bacterias) pero he leido que se expresa en conductas agresivas, de autoagresión y fuertes “pataletas” (tantrums).

Entonces, uno se da cuenta de la presencia o incremento de la cándida porque hizo una prueba de ácidos orgánicos en el Laboratorio o porque aparecen con mas nitidez las conductas antes descritas.

¿ cómo ir ganando batallas ?

En primer lugar agregar la dieta anti-cándida, que no tiene una fórmula única, es posible encontrar varias alternativas que entre otras cosas eliminan todas las formas de azucar y levadura. Aquí va una guía que hemos usado nosotros.

En segundo lugar, los antimicóticos. Con mi hija hemos usado dos estrategias, una basada en medicamentos tradicionales y otra usando antifungales naturales. Finalmente hemos optado por la segunda, porque nos parece mas sana, duradera y en el largo plazo mas barata.

1. Medicamentos tradicionales. En el libro del Dr. Shaw se describe muy bien esta estrategia, se mencionan varios remedios como Nystatin (Nistatina), Diflucan y otros. En Chile hemos usado Micostatina (Nistatina en suspensión) en dosis de 1 ml (100.000 UI) 4 veces al día, funciona bien pero es caro y se dice que en el largo plazo la cándida se hace resistente a este remedio.

Es importante tener presente que se requiere partir con la Micostatina, al igual que con la mayoría de los suplementos, con dosis mas bajas para ir subiendo lentamente hasta llegar a la dosis definitiva.

Sobretodo si no se hizo primero la dieta anti cándida es posible que con la Micostatina el niño tenga una durante un período de tiempo una reacción que los americanos llaman “die off”, la que en ocasiones puede ser una conducta bastante violenta. Para neutralizar esa conducta se puede suplementar con Activated Charcoal o también con bicarbonato.

Antes de acostarse y 2 a 3 horas después de la última dosis de Micostatina hay que suplementar con 2 cápsulas de probióticos. Los primeros meses usamos los probióticos que se venden en las farmacias en Chile en cápsulas pero no nos convencieron y nos cambiamos a los de Kirkman.

2. Antifungales Naturales.

Se trata de rotar diversos antifungales de origen natural para evitar que la Cándida se haga resistente a éstos. La recomendación es utilizar 4 productos y aplicar cada uno durante 4 días usando dosis que varían en función del peso y la edad de cada niño.

Lamentablemente estos antifungales -al igual que la mayoría de los suplementos- hemos terminado comprándolos en Estados Unidos. Los productos que mejor nos han resultado son:

  • Ajo (garlic), hay muchas alternativas. Puede ser el que se encuentra en Chile en GNC (Farmacias Ahumada) o de afuera marca Kyolica formula 100 vegetariana.
  • Uva ursi, en las Farmacias Knop encontré pero no nos dió buenos resultados así que traemos uno de New Begginings Nutritionals (NBN).
  • GSE (grapefruit seed extract, extracto de semilla de pomelo), el clásico es la marca Nutribiotic. Con este suplemento es necesario dar los probióticos 3 horas después de la última dosis de GSE.
  • MCT Liquid, también lo compramos en NBN.

Hay varios otros antifungales naturales, probamos Oreganol pero a mi hija no le funcionó porque tengo la impresión que le produce una reacción “fenólica”. Últimamente hemos incorporado el producto Biocidin.

Esta técnica de rotación es bastante usada por las familias que hacen la intervención biomédica en Estados Unidos, a mí me tocó aprenderla de una mamá que tiene mucha experiencia.

Además, al igual que en el caso de los medicamentos tradicionales hay que suplementar 2 o más probióticos antes de dormir. Los primeros meses usamos los que se venden en las farmacias en Chile en cápsulas pero no nos convencieron y nos cambiamos a los de Kirkman.

Por último, cuando la cosa se pone complicada hemos usado con buenos resultados 2 cápsulas diarias de Candex durante algunos días o semanas junto a los probióticos (antes de acostarse). Se recomienda que hayan pasado al menos 2 horas después de haber comida y es necesario tomarlos con un buen vaso de agua pura.

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